Rio de Janeiro, Brasil: Día 2 y 3

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Juega Bonito

Era Rio de Janeiro, los pajaritos cantaban como la película de Rio, aves de colores se posaban en mi ventana mientras los primeros rayos del alba iluminaban mi rostro y me decían.. SON LAS 11 DE LA MAÑANA, LEVANTATE!!!!

Después del viaje hasta São Paulo, las caminatas de dos días y el autobús de noche hasta Rio más la fiesta de la noche anterior nos habían vencido ya. Era justo descansar un poco, sí, tienen razón, es una gran perdida de tiempo levantarte tarde cuando andas explorando países, pero esta vez era causa de fuerza mayor. Pero ya estábamos despiertos y era hora de comenzar el día.

Mamá Panzas Hugo siempre es muy precavido y sabía que algo así podría pasar, además el tipo es un viajero consumado, ya tiene callo. Por eso dejo ese día, justo a la mitad de la aventura por Brasil para tener un día light, bajamos al restaurante del hotel, que esta bien, no es nada espectacular pero esta bien, y tomamos un buen desayuno (es buffet, no incluido aprox. 16R$).

Playas de Rio de Janeiro

Playas de Rio de Janeiro

Decidimos pasear un poco por las calles de Rio cercanas a Copacabana, además JP quería llevar souvenirs a todos sus ahijados, vecinos, amigos, conocidos, enemigos y compañeros su familia y yo también quería llevar algo a casa (mi madre es una ávida coleccionista de campanas de todo el mundo). Los souvenirs están ampliamente disponibles por todas las calles, pero ahí les va el tip:

La mayoría de souvenirs son iguales en todas las tiendas, el secreto es preguntar en varias, a más alejadas de la playa están pueden bajar de precio un poco, además en Rio de Janeiro si puedes aplicar la antigua técnica llamada… regateo. En ocasiones te bajan el precio, en ocasiones te dan promociones tipo 3×2 y en otras de plano te regalan cosas por tu compra, es súper sencillo, la gente es muy accesible, solo intentado y te sorprenderás de la sencillez con la que funciona.

Yo me compre una campana para mi madre y unos recuerditos para algunos amigos. Después todos compramos unas playeras de la selección de Brasil y fuimos a buscar algo de comer, en las calles antes mencionadas hay diferentes lugares de hamburguesas, pero aquí se llaman chesesaladas (o algo así), y son prácticamente las mismas que en todos lados, solo que el queso que usan y la carne son un poco diferentes. Cuestan aproximadamente 6R$ y son algo que deben probar, no es así lo más típico de Rio ni nada pero están muy bien, Hugo se comió como 4.

Se preguntaran, ¿para que demonios compraron las playeras de Brasil? malditos villamelones, pues era nada más y nada menos que la final de la copa Confederaciones, y la final era esa tarde en el Maracaná. No soy mucho de fútbol, y no siempre voy a un partido pero cuando lo hago tiene que ser una final internacional en un partido mundialista entre dos naciones campeonas esta vez quería conocer el estadio, quería vivir un partido tan importante y lo más importante, la fiesta que le seguiría. El plan era sencillo, sin boletos, y a una hora del juego, nos colaríamos al Maracaná…

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Llegamos en taxi al estadio ya que a diferencia de São Paulo, en Rio no habíamos usado el metro pero las calles ya estaban abarrotadas de gente, por 30R$ (entre todos) nos llevaron al estadio. Ya había un perímetro muy amplio compuesto de policías locales, estatales, federales y militares, simplemente era cuestión de burlar los 9 retenes que seguían. Nos acercamos y preguntamos:

¿podemos pasar? – preguntó el educado fotoviajero y sus descarriados amigos

NO – respondió el severo oficial

ok – asintió el obediente fotoviajero mientras agachaba su cabeza y regresaba por donde vino.

Hasta ahí llegaba nuestro intento por colarnos al estadio, la verdad era muy muy complicado, tienen mucha seguridad, y las entradas son por unos puentes, con los retenes antes mencionados. Subimos a un puente peatonal para ver a las multitudes, las porras y los autobuses de los equipos, hasta que llego un oficial y nos intento mover de ahí, ya que por seguridad no se debía parar el flujo de transeúntes.

La gente empezaba a llegar.

La gente empezaba a llegar.

El oficial nos escucho hablar español y curioso nos preguntó de donde éramos, al decirle de México, su severa mirada cambio y nos sonrío. El nos dijo que si no habíamos podido entrar que la fiesta antes, durante y después (amo este lugar) del partido seria en un lugar llamado “Terreirão do Samba” a unas cuadras de ahí. Seguramente podríamos haber llegado caminando en minutos, pero las calles eran Rodovías (tipo periféricos del DF) y era complicado cruzar, más por los retenes de seguridad, así que por 15 R$ (entre todos), un taxi nos saco de la aglomeración de gente y nos llevo a la entrada del Terreirão do Samba.

El Terreirão es una gran explanada para conciertos y eventos cerca del Maracaná. La fiesta del fútbol (hobby favorito de Brasil) era organizada por el gobierno municipal de Rio más algunas marcas, la entrada es gratis, pero como venden alcohol te piden una identificación para corroborar tu edad, después de unos minutos para que descifraran mi IFE (vamos Brasil, es muy sencilla) accedimos al sitio.

Terreairo o eso de Samba

Terreairo o eso de Samba

En la entrada personal del evento nos lleno de regalos con viseras, de esas cosas infalibles que hacen ruido (alguien comente por favor como se llaman), una bebida, llaveros etc. Todo el perímetro del sitio tenia stands de patrocinadores con premios por meter goles, saltar, etc. Animadores disfrazados recorrían el lugar y vendedores de toda clase de alimentos y bebidas rondaban listos para atender. Al fondo, un concierto con talentos nacionales y cientos de personas cantando y aplaudiendo. Al centro, megapantallas para transmitir el partido.

Animador@s en el evento.

Animador@s en el evento. Notese la cara del chavo de la izquierda

Rondamos un poco y nos fuimos a ganar algunos regalos en las actividades, después elegimos un sitio para establecernos y pedimos bebidas, rápidamente nuestros vecinos nos escucharon (y vieron la playera de México del panzas) y se acercaron a preguntar de donde éramos, al decir de México tuvieron la misma reacción que el oficial y empezaron a gritar y saltar y nos invitaron a su grupo. El partido comenzó y pues ya saben el desenlace: Confederaciones 2013 ganó Brasil.

Esto provoco una celebración enorme de parte de los asistentes, era magnifico como se sentía el coro de las miles de personas ahí, arcoiris se formaban con las luces del lugar cuando la cerveza salía volando por todos lados, empezó a llover un poco pero la fiesta siguió. Jamas había estado tan lejos de casa (en ese momento) y jamas me había sentido tan cerca. Era espectacular.

Después del partido la gente empezó a salir, pero nosotros queríamos más fiesta, así que tomamos un taxi y nos fuimos a Lapa. En uno de los bares conocimos a un paisano que había conocido a una chica en Fortaleza (agreguen esa ciudad a sitios por conocer) y estaban paseando por Rio. Fue una agradable y divertida charla, esta vez no dormiríamos tan tarde porque aun faltaban cosas por conocer mañana. No pudimos entrar al estadio, pero lo que vivimos afuera fue simplemente genial.

Los chicos de Ipanema y el Maracaná (ahora sí).

Temprano por la mañana nos levantamos y fuimos por unas chesesaladas para empezar el día (no me critiquen, técnicamente tienen todos los grupos alimenticios, así que sí, es sano). Y nos fuimos a Copacabana para rentar unas bicicletas y recorrer el resto de las playas. Por todas las playas hay sitios de renta de bicis, cuestan alrededor de 15R$ la hora.

Vamonos!

Vamonos!

Abordamos nuestras bicicletas y nos fuimos a explorar, cabe mencionar que Rio cuenta con mas de 400km de ciclovías en toda la ciudad, prácticamente toda la playa tiene un camino para bici paralelo a la calle. Bici en Rio, agregando a sus cosas que hacer si visitan Brasil, les prometo que no se arrepentirán.

Tomamos la ciclovia y paseamos Copacabana pasando por otras playas hasta llegar a Ipanema, los paisajes y el oleaje varían mucho entre las playas y hasta pareciera que recorriste muchos kilometros entre cada una. Apreciamos las esculturas de arena que están por doquier y llegamos hasta el fuerte militar que de acuerdo a panzas íbamos a visitar ese día. Lamentablemente estaba cerrado ese día (cierran los lunes) y no pudimos entrar, pero a mi me gusta tanto andar en bici que me fascinó la idea de seguir paseando por las playas.

Painerias

Painerias

Llegamos hasta Painerias (simplemente sigue al sur por toda la avenida para llegar a el) y pudimos tener una nueva e increíble vista de Rio de Janeiro. Después bajamos a la playa para subirnos a las rocas y bobear un poco por ahí.

Después de regresar las bicis decidimos tomar un taxi de regreso al Maracaná, ese sitio no se iba a quedar sin ser visitado después de tanto viaje. Como en casi todos los estadios del mundo el acceso cuando no hay partido es restringido, pero pudimos pasear por los alrededores y desde los puntos elevados apreciar la enorme estructura, también vimos las remodelaciones en preparación para el mundial del 2014.

El Maracaná

El Maracaná

Justo cuando nos íbamos nos agarro la lluvia de la nada (así pasa aquí, solo llega) y nos tuvimos que refugiar en unas taquillas. Después de aprovechar el descanso tomamos un cartón del suelo y corrimos hacia la terminal del autobús, preguntamos como llegar al centro (ese nos faltaba) y nos dijo que tomáramos la ruta hacia “Cinelândia”. Eso hicimos.

Llegamos a Cinelândia y para mi sorpresa no tiene nada que ver con cines (bueno antes ahí estaban los mejores cines de Rio pero eso se acabo en 1911). Así es como le llaman al cuadro principal del centro, su nombre oficial es Praça Floriano Peixoto, yo prefiero seguirla llamando cinelandia..

Entre un poco de lluvia y algunas manifestaciones populares nos movíamos entre las calles tratando de encontrar el teatro principal, el sitio que de acuerdo al itinerario de panzas era nuestro siguiente punto a conocer y donde estaban todos principales sitios.

Team Brasil 2013 en el Teatro Principal

Team Brasil 2013 en el Teatro Principal

Llegamos al Teatro principal y después de verlo debo marcar Cinelândia como algo que no debes dejar de ver en Rio, sobre de todo de noche con la iluminación de las estructuras, es todo una visión para admirar. Alrededor esta también el Museo de Bellas Artes, el Palacio Municipal y y la librería nacional de Brasil.

Luego de maravillarnos con estos atractivos elegimos un restaurante alrededor del cuadro principal para tener una buena cena, esta noche era especial, volveríamos a dormir mientras nos transportábamos para seguir explorando São Paulo. Las comida alrededor de Cinelândia es buena y a buen precio, aproximadamente gasté 20R$ por una comida completa con un refresco, así que no dudes en confiar en este cuadro de la ciudad.

Para volver solo observamos un parada de autobuses, y tomamos la ruta que iba hacia Copacabana, donde pasamos al hotel por nuestro equipaje y tomamos un taxi (25R$) a la estación de autobuses, estando ahí la linea llamada 1001 nos llevaría de vuelta a São Paulo, el costo del autobús entre 80R$ y 170R$ dependiendo de si quieres uno normal, o uno con sillones que se hacen “cama” (dicen), desafortunadamente como comprábamos los boletos sin anticipación nunca nos toco disponible uno de asiento-cama.

Cabe mencionar que para Panzas y Mario este ultimo tramo fue una odisea: Mario recientemente tuvo un tratamiento que lo hizo usar un bastón por un par de semanas, y por estar viendo a la recepcionista estar pensando en el grupo y nuestra seguridad olvido el bastón en el hotel. Recordó que el el bastón no estaba poco antes de abordar el autobús, llamo al hotel para preguntar, en el hotel encontraron el bastón y lo guardaron, tuvo que cambiar su boleto de horario, volver en taxi con panzas al hotel, recuperar el bastón y tomar un taxi de vuelta a la estación… la ultima aventura en esa ciudad.

¡Hasta pronto Rio!

¡Hasta pronto Rio!

Rio de Janeiro, nos despedíamos de ti, pero nos llevábamos un grato recuerdo de lo mucho que puede ofrecer esta ciudad, una ciudad moderna, con playas hermosas y un trato de sus habitantes a los visitantes extraordinario. No ir a Rio en un viaje a Brasil es no haber ido a Brasil. Por hoy nos despedíamos hasta nuestro siguiente encuentro, por lo pronto, era hora de descansar mientras nos acercábamos de nuevo a la jungla de concreto: São Paulo.

Tips de Viajero

– Rio goza de cientos de eventos gratuitos, estos cambian por temporada así que pregunta cuales son los más próximos. Al parecer los oficiales de policía siempre saben.

– Cosas obligadas: Paseo en bici por Rio (o conoce el mirador Painerias), el estadio MaracanáCinelândia.

– Aunque no lo creas, el hecho de que sepan que eres visitante (y al parecer más si eres mexicano) te da muchos beneficios en Rio. Grita en español para que todos sepan de donde eres y te regalen cosas.

– El transporte publico esta muy señalizado, solo pregunta en que sitio esta la atracción que quieras ver, con ese nombre en mano es súper fácil seguir el mapa y abordar el correcto.

– Rio es muy seguro, pero no te confíes, en Cinelândia de noche las calles se quedan un poco solas, quédate en zonas con gente.

– El gobierno de Rio proporciona un servicio de bicis que vale como 15RS por día, pero debes registrarte y dejar 300R$ de deposito.. por eso preferimos los locales de renta.

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